“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”
“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”
“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”
“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”...
Pensamientos de Carl Honoré (Libro: Elogio de la Lentitud)
Recorriendo el muro de mi facebook en la mañana, me encontré con el muro de Fernando. Parecía colgado ahí para que yo lo leyera.
Esta enfermedad por vivir corriendo, haciendo todo a máxima velocidad, escapando de las agujas del reloj, no es otra cosa que el dios Cronos, haciéndonos añicos.
Descubrir la trampa, reconocer nuestra esclavitud mental y sentarnos a meditar es el primer paso a la liberación.
Enfrentar nuestros miedos a las carencias y pérdidas, es otro paso importante. El miedo es el carcelero malvado que nos fustiga al trabajo sin piedad.
Debemos conquistar el mando de nuestro Ser, no dejarnos llevar por la locura esclavista, que marca el paso, al compás del reloj.
Elogiar la lentitud y hacerla un hábito en nuestro andar, es ponerle un freno al Ego, comenzar a educarlo para una vida sana y feliz.