Cuando la Virgen nos responde

Como todos los sábados, visitando los blogs amigos, me pongo a leer la entrada que hizo el Padre José sobre la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Mientras la leía vino a mi memoria un tiempo especial, donde Ella se presentó como un signo de amor a mi sobrina.

La joven transitaba los momentos mas tristes de su vida. Su padre había muerto y su madre por la crisis existencial que le generó la pérdida del compañero, tubo un brote psicótico con delirios místicos. Esos meses vividos por la joven fueron atroces. Como la madre por su locura intentó matarla, tubieron que internarla un tiempo, diagnosticando su enfermedad mental. Luego de varios meses y ya estabilizada, le comenzaron a dar un tratamiento ambulatorio, con mendicación psiquiátriaca y controles de por vida.

En esos momento de profunda inestabilidad emocional, no podía siquiera pensar en su madre, no quería verla ni sentirla. Como vivía conmigo, en su necesidad de expresar su dolor me preguntaba: "que mal hice para que mi madre quiera matarme", "me siento huérfana", "conpletamente sola en el mundo" ," totalmente abandonada de Dios".

Recuerdo que luego de decirme esas palabras se fue al colegio.

Un par de horas después tocan a mi puerta para regalarme la imagen de la VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA.

El señor que la traía me dijo que el era muy devoto de la Virgen y que con un grupo de personas hacían esas imágenes de yeso, que estaban bendecidas por el sacerdote de la Parroquia donde la Virgen es la Patrona. Llevaba consigo varias imágenes para regalar a los hogares del barrio.

Le di las gracias por su nobleza, le pregunté si como comunidad necesitaban algo, a lo que me contestó: solo oraciones y alabanzas a la Virgen, la Madre de todos.

Viendo la Imagen con sorpresa, la puse en la mesa y seguí con mis tareas... pero me daba vueltas en la cabeza el porqué de la visita de la Virgen, en ese momento y de ese modo.

Como verán soy un poco lenteja para los signos.

Al rato caí en la cuenta de que Nuestra Madre estaba diciéndole a mi sobrina que ella tenia una Madre en el Cielo que la estaba cuidando y cobijando.

Cuando llegó del colegio, al abrir la puerta de calle le dije, en el comedor te están esperando.

Cuando vio a la Virgen se largó a llorar...

Después le conté como llegó la Virgen a casa y que esa era la respuesta a todas las preguntas que había tirado al aire a la mañanita.

Hoy está viviendo normalmente con su mamá, que atendida no representa riesgo en la salud para nadie. Están recomponiendo día a día su relación materno filial, poniendo mucho esfuerzo ambas por mantener la unión afectiva, que estuvo tan dañada.

Creo que silenciosamente, nuestra Madre, las va cubriendo con sus gracias para sanar las heridas y dar esperanzas a sus vidas.

Como esta entrada fue traída a la luz por la lectura del post del Padre José, los invito a pasar por allí.


Tiempos de desvelos

Hay épocas en las que suelo despertar a las 3 de la mañana y ya no me puedo dormir.

Sea por las preocupaciones, por las ganas de hacer cosas, por las inspiración, por la necesidad de organizar trabajos, o por el simple deseo de ponerme a leer las noticias del día, me visto y me preparo unos mates.

Veo mi correo, entro a facebook para saber de los amigos, voy a mis blogs y visito los blogs amigos. Leo los diarios. Rezo. Escribo. Ordeno mentalmente las tareas de la mañana.
Pienso en la solución de algún caso que tengo que defender. Busco antecedentes y jurisprudencia.
Busco imágenes hermosas para acompañar mis entradas a los blogs.

Los motivos de mis desvelos suelen cambiar con los tiempos vividos. A Dios gracias jamás se volvieron habituales como para tornarse un problema de salud.

Los vivo como un tiempo especial donde con silenciosa labor espiritual, logro armonizar mis preocupaciones y mis deseos con la vida que amanece.

Mi espíritu, como los hacían los antiguos guerreros que velaban sus armas horas antes de empezar la batalla, prepara sus armas para luchar por sus sueños y ganarle a los fantasmas que le traen las adversidades y los contratiempos del momento.

Cuando sucede, siento que mi Dios me trae al escritorio para que estemos juntos un rato, para que podamos charlar sin apuros y sentir de un modo especial su Presencia.

Haciendo de todo un poco, no dejo de poner mi corazón en algún pedido o agradecimiento, mientras paso de una cosa a la otra. Mis oraciones son tan saltarinas como mis tareas.

Y contrariamente a lo que puede pensarse, las jornadas que comienzo desvelada no son agobiantes, su vuelven especialmente prolíficas.


Mis cielos diarios

Siempre me ha gustado ver el cielo.

Es para mi el gran deleite.

Siento una profunda conexión con nuestro manto celestial.

Amo ver las nubes regalando formas y colores.
Me gusta observarlo, verlo iluminado con los primeros rayos del día, lleno de pompones dorados por los rayos del sol.

O bien en los días tormentosos, cubierto de nubes amenazantes, vestidas de oscuro con bordes verdosos.

Me emociona verlo pincelado, al mejor estilo Monet, durante el atardecer.

Este enamoramiento... esta afición, está tan impresa en mi alma, que esté donde esté, miro mi universo aéreo para estar en sintonía con el.

Viendo el cielo puedo ver los tiempos que se avecinan, si el día va a ser templado, cálido o tormentoso. Eso uno lo aprende con los años y escuchando los indicios que muy sabiamente nos fueron enseñando los mayores.

Viendo el cielo también, puedo ver muy profundamente hacia mi interior, y saber como estoy. Si mi día comienza sereno, con espectativas agradables, o tormentoso por problemas o temores.

Por eso, cuando elevo mis ojos, ya se ha hecho carne en mí, buscar a mi Dios. Y comienzo a darle gracias por darme este hermoso día, o este día tormentoso. También le pido que me proteja y me sepa iluminar para enfrentar las adversidades.

Para mi el cielo es mágico, porque me conecta con la naturaleza, conmigo misma, con Dios...

La imagen que les comparto es mi cielo, el que se puede disfrutar desde el jardín de la casa de mis padres en Monigotes.

Oración por la Paz en México

"Cristo Rey, tú eres nuestra paz.

Mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad.

Consuela el dolor de quienes sufren.

Da acierto a las decisiones de quienes gobiernan.

Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento, extorsión, secuestro y muerte.

Dales el don de la conversión para bien del país y de sus propias almas.

Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades.

Extiende tu reinado social en toda nuestra Patria.

Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en ti nuestro pueblo tenga vida digna, reines tú y termine la violencia en toda la nación mexicana. Santa María de Guadalupe, intercede por tu pueblo ante tu Divino Hijo, te imploramos. Amén".


Desde este blog, nos unimos al pedido de oración de los hermanos mexicanos que trabajan diariamente en http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2010/11/oracion-contra-la-violencia-en-mexico.html
Que el terror actual que vive el pueblo mexicano, por la violencia desatada, se termine y vuelva a brillar la luz y la paz en nuestro querido pueblo hermano. Que la virgen de Guadalupe y nuestro Señor Jesucristo, los asistan y los liberen de estas luchas fratricidas por causa del narcotráfico.

Mis comienzos en el Haiku











..."Luces y sombras

Música de ocaso

Suspiros mansos"...


Hace un tiempo tuve mi primer encuentro con este tipo de poesía japonesa.

Con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, deja la impronta de todo un mensaje.

Su temática está siempre relacionada con la naturaleza. Su relato es descriptivo, como un flash que ilumina un instante. Estos pensamientos dirigidos a la naturaleza se encadenan con percepciones de muy diversa índole como la nostalgia, el humor, el amor, la tristeza, lo religioso...

Como es un modo fresco de expresarse, inspirados por la Creación que nos alberga y cobija, no puedo resistir la tentación de probar y crear mis propios haikus...

Espero que les guste. Si ya sucumbieron a este encanto poético, me encantaría leer los de ustedes.


In Memoriam de mis queridos difuntos


Hoy, en el día que memoramos a todos los seres queridos que nos precedieron en la partida definitiva, quiero recordarlos en este lugar, donde guardo los más preciados tesoros del alma.

Con el paso del tiempo se me van sumando los amores que están en el más allá, se va alargando la lista de los seres queridos que seguramente me recibirán a la hora de partir.

A ellos les regalo siempre oraciones, los pongo en las intenciones de las misas de domingo, los honro con los mejores recuerdos.

Los defiendo en todo lugar, no dejando que las lenguas desaprensivas, hieran su memoria con comentarios impiadosos.

A veces los ángeles del sueño, me los traen y conversamos un rato, o simplemente nos abrazamos o nos vemos a los ojos, desde una corta distancia. La sonrisa que me regalan me llenan el alma de alegría.

En ocasiones realmente los siento tan presentes que tengo la certidumbre de que me visitaron.

Mis seres queridos, ya fallecidos, me enseñaron a amar más allá de toda distancia, de toda medida, de toda racionalidad, de toda duda. Los sigo amando, los amo cada día un poco más.
Este amor me une a ellos, estén donde estén.

Mi corazón ansía verlos abrazados a Jesús, entrando a la Casa del Padre.
Mis oraciones solo piden la Felicidad Eterna para todos.