El aburrimiento

Cuando nuestros hijos nos dicen que están aburridos, les decimos que busquen algo para hacer.
Primero tratamos de darles alguna tarea que los tenga ocupados.
Cuando vemos que siguen desganados y de mal humor, tratamos de buscarles un entretenimiento.
Pero cuando es muy seguido ese estado de aburrimiento, debemos empezar a buscar las causas reales, y tratar de combatirlas antes de que se transforme en depresión.
Y que es el aburrimiento? En que consiste? Cuales son sus causas?
Pues lo describen como el cansancio o fastidio causados generalmente por disgustos o molestias, o por no tener nada que divierta y distraiga. Se le suele llamar también hastío o tedio.

Es lo contrario de la alegría, de la diversión o del entretenimiento.
Solemos pensar que la causa del aburrimiento, está en que los niños y los jóvenes tienen mucho tiempo libre. Pero a ellos, cuando están aburridos, el tiempo les pasa más lento. Llegan hasta sufrir ese tedio, por lo que pueden estar mostrando un síntoma de depresión clínica.

Cuando estamos frente a un estado de aburrimiento, la existencia se ve desprovista de sentido, pues ya no queda nada que perder, nada a que temer. En este estado, el que lo sufre puede mantenerse en una quietud exasperante o realizar acciones impulsivas o excesivas sin sentido, o incluso llegan a perjudicar los propios intereses. Algunos psicólogos coinciden en afirmar que una de las razones que mueven a los jóvenes a entrar en el mundo de la droga y el alcoholismo es precisamente el aburrimiento. Igualmente pasa con los niños: precisamente el aburrimiento es lo que los induce a cometer travesuras (lo que coloquialmente se llama "portarse mal").

La respuesta al aburrimiento es realizar tareas que no requieran apenas esfuerzo y que le mantengan concentrado y absorto (y por tanto evadir el aburrimiento).
La forma más común son los llamados pasatiempos. Estos los mantienen estables pero no arrancan de raíz el problema.
Debemos enseñarles a nuestros hijos a buscar sus propios objetivos o metas, darles las herramientas para que encuentren el verdadero sentido de sus vidas, estimularlos y acompañarlos en cada una de sus creaciones y objetivos.
No debemos subestimar este síntoma, debemos estar atentos y actuar a tiempo, porque el tedio o hastío de vida, genera los mas grandes males en la persona. Cuando ya nada tiene sentido, no tenemos manera de ayudarlos, por que dejan caer los brazos y se entregan al vacio y la desolación.

1 comentario:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

MUY ACERTADO SU COMENTARIO.LA FELICITO
Podríamos decir que en el desarrollo de la infancia es muy necesaria la educación de los padres y en las últimas geneaciones, algunos no tendrían que haber asumido esa responsabilidad por una precaria formación humana. A los niños se les ha dado de todo, tanto lo que pedían como lo que no, de ahí que muchos ahora ya se aburran de todo y nada les satisfaga, como ocurre con una parte de la juventud actual, a final de entegarse al sexo y de la drogadicción ya no hallan satisfacción y pasan a la violencia. Lo malo de esta historia es que pagan los innocentes como siempre. A los niños de hoy les falta desarrollar su imaginación , hay que aprovechar esos juegos hechos con ese propósito, pero también es muy recomendable estimularles la imaginación con pocas cosas.Le seguro que esto funciona¡se puede preguntar a un niño del tercer mundo! y una queda sorprendida y admirada, que con tan poco...se diviertan tanto.
Sor.Cecilia Codina Masachs O.P