Ave María Purísima, sin pecado Concebida...


En Visperas de la Celebración de la Inmaculada
Concepción de nuestra Madre del Cielo, preparemos
el corazón para ofrendárselo mañana en el amanecer.

Consagremos nuestro cuerpo, alma y vida a ella.
Consagremos nuestra familia a su Inmaculado Corazón.

Dejemos a sus pies nuestras labores, nuestros sueños, nuestros proyectos y todas nuestras preocupaciones.

Somos sus hijos amados, digámosle cuanto la amamos y cuanto necesitamos de su amor...


AVE MARÍA DE LOURDES

La Reina del cielo,
la Madre de Dios,
en Lourdes, benigna,
su trono fijó.
Ave, Ave, Ave María...

Del cielo ha bajado
la Madre de Dios,
cantemos el «Ave»
a su Concepción.
Ave, Ave, Ave María...

Un largo rosario
que el cielo labró
sostiene en sus manos
más puras que el sol.
Ave, Ave, Ave María...

«Haced penitencia
y ardiente oración
por los pecadores
que ofenden a Dios».
Ave, Ave, Ave María...

Aquí los enfermos
encuentran vigor;
aquí luz y vida
halla el pecador.
Ave, Ave, Ave María

1 comentario:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias Edit Liliana por Su comentario a la Inmaculada Concepción.
Nuestra Federación de Dominicas está bajo su amparo y todos nuestros monasterios que abarcan Cataluña y Aragón y valencia, tenemos una gran fiesta, tanto espiritual como en una comida más de fiesta sin dejar de ser sencilla.
En España da la casualidad que civilmente se celebra el día de la Constitución (celebramos sus 31 de vida democrática) y hay siempre un punte. En tiempos de más cristiandad le llamabamos «El puente de la Purísima», hoy se ha quedado la cosa descafeinada..."El puente de la Constitución" y nuestra Madre ha sido borrada no sólo de un hablar cristiano, también de un ser cristiano y no hemos sido capaces de saber mantener costumbres, ideales, fe en nuestros jóvenes, que suelen llamar a sus padres"rancios" y poco avanzados en nuestra sociedad. Es ahora y hoy más que nunca, necesitamos luchar contra esa ola de laicismo que todo lo trastoca y pretende imponer leyes ahogando la sabiduría de la vejez y las canas, que siempre ha sabído compaginar lo nuevo de lo antigüo.
Que la Inmaculada Concepción, ella que es virgen, limpie todo aquello que ensucia el alma de nuestra sociedad confundida por la negación de la existencia de Dios y querer sepultar la Cruz de Cristo.
Cada vez que nos quiten la Cruz de las aulas o de los lugares públicos ¡Seamos nosotros mismos esas cruces!, dando testimonio de nuestra fe con nuestro modo de vivir y de querernos.