El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?
El Señor es el valuarte de mi vida.
¿ante quién temeré?

Una cosa he pedido al Señor, y
esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su templo.

Yo espero contemplar la bondad
del Señor en la tierra de los vivientes
- Espera en el Señor, sé fuerte;
¡ten valor y espera en el Señor!


Este hermoso Salmo, al que nombraron 26, es uno de los que más me ayudan a la hora de enfrentar la adversidad.

Saber que Dios está conmigo, que es mi luz y mi salvador, me da la fortaleza suficiente para desterrar del alma todos los temores terrenales.

Tener la confianza puesta en su amor y en sus promesas, llena mis días de esperanza, porque uno siente en lo más profundo del ser que vendrán tiempos mejores.

Creer en el tiempo después de la muerte, en el gozo de vivir en la presencia de nuestro Padre Celestial, nos da serenidad y ánimo en los tiempos de enfermedad.

Esperar en el Señor es abandonarse a sus designios, con la absoluta confianza de saberse amado infinitamente por El.

La Paz solo se convierte en un estado del alma, cuando nos abandonamos confiados a nuestro Padre.

3 comentarios:

Roberto dijo...

Este Salmo abre el corazón y lo hace que se sienta interpelado, emocionado y alegre ante lo expresado. Comparto tus ideas en torno...

su chico dijo...

Hoy me comprometo publicamente.
He de contar cuantas veces nos repite el Señor u oimos de Su parte "No temáis"
Deben ser unas "muchas"
Aprenderlas de memoria
Y cada vez que me sienta agobiado, recitar al menos dos o tres

Saludos desde esta orilla del charco

Anónimo dijo...

Hola Liliana!!
Saludos desde México, paso a saludarte y a felicitarte por tu blog, me gustó mucho y me gustaría platicar un poco contigo, ojalá pudieras ponerte en contacto con nosotros nuestro correo es faithrevolution@hotmail.com

Ezequiel Mendoza